a

 

Nuestra Capilla de Adoración es una Revolución de la Gracia

A poco llegar a la parroquia Nuestra Señora del Rosario, hice una semana de oración junto a los comprometidos de la pastoral para preguntarle al Señor que quería de nosotros y de nuestra parroquia. A poco andar el Señor nos lo dijo, pues abrió el camino en esta comunidad para sellar el proyecto de los que pensaron en esta parroquia; Él quería una capilla de adoración perpetua. Lo hermoso es que al planteárselo a la comunidad en un fin de semana cerca de 500 se comprometieron en apoyar y el milagro ocurrió. Y comenzamos, les confieso con temor, pero a la vez confiando en su misericordia.

Maravillosamente el Señor ha comenzado por hacernos una parroquia orante, misionera y acogedora, nos ha invitado como sacerdote y como comunidad a estar disponibles, para que el pueda sanar, convertir corazones, llenar de gozo y suscitar una corriente de vida. Yo su párroco soy uno de tantos adoradores que nos hemos visto convertidos y sanados en esto que no se detiene   y está marcando el corazón de nuestros adoradores y consagrados.

Cuanto quisiera que muchos hermanos sacerdotes se abrieran a esta posibilidad en sus comunidades y parroquias, en provocar una revolución de la gracia y de la misericordia con la adoración eucarística, que sin ella nuestros esfuerzos pastorales mueren pues no somos nosotros sino el Señor al que hay que abrirle el camino para que pueda convertir corazones y permitir que su voz se escuche en muchos corazones.

Escucho a diario a tantas personas, jóvenes y adultos, que experimentan el cariño de Dios, muchos que han vuelto a vivir, a reconciliarse con Él, con la Iglesia y con la propia vida. Sé que muchos se están acercando con poca fe, de otra religión y algunos por curiosidad, el imán del Señor es palpable. Estoy acompañando a algunas personas que han decidido volver a la iglesia católica, que se cambiaron de religión o que habían apostatado de la fe. Que mejor ejemplo para decirnos, que nuestra Misión Territorial que pone a la iglesia en misión permanente debe tener como prioridad llevar a los hermanos a encontrarse con Jesús y a nosotros discípulos misioneros y adoradores a conquistar la alegría de la fe, de la Eucaristía y del Evangelio.

La corriente de oración nos une a toda la Iglesia y a nuestro país, les digo que desde nuestras capillas de adoración estamos unidos todos,

Les bendiga el señor, su hermano adorador

Pedro Pablo Garín