SACRAMENTO DE LA RECONCILIACIÓN

 

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El sacramento de la Penitencia, de la Reconciliación, también nosotros lo llamamos de la Confesión, surge directamente del misterio pascual. De hecho, la misma noche de la Pascua, el Señor se apareció a los discípulos encerrados en el cenáculo, y, después de dirigirles el saludo “¡La paz con vosotros!”, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados” (Jn 20, 21-23). El perdón se pide, se pide a Otro. Y en la Confesión pedimos el perdón a Jesús.

Uno puede decir: “Yo me confieso solo con Dios”. Sí, tú puedes decir Dios perdóname, puedes decirle tus pecados, pero nuestros pecados son también contra los hermanos, contra la Iglesia. Y por esto es necesario pedir perdón a la Iglesia y a los hermanos en la persona del sacerdote. “Pero padre, me da vergüenza”. También la vergüenza es buena, es saludable tener un poco de vergüenza.

Cuándo ha sido la última vez que te has confesado? Que cada uno piense… ¿Eh? ¿Dos días, dos semanas, dos años, veinte años, cuarenta años? Que cada uno haga la cuenta. Que cada uno se diga: “¿Cuándo ha sido la última vez que me he confesado?” Y si ha pasado mucho tiempo, no pierdas un día más, ve adelante, que el sacerdote será bueno. Está Jesús ahí. Y Jesús es más bueno que los sacerdotes. Y Jesús te recibe. Te recibe con mucho amor. ¡Eres valiente y vas adelante a la Confesión!

 

Puedes confesarte en la parroquia los días jueves de 17:00 a 19:30 y también durante la misa de 12:30 de los días domingos.

 

 SACRAMENTO DE LA UNCIÓN DE ENFERMOS

El sacramento de la unción de los enfermos es un acto litúrgico comunitario realizado por parte de distintas Iglesias cristianas (Iglesia católica, Iglesia ortodoxa,Comunión anglicana) por el cual un presbítero signa con óleo sagrado a un fiel en razón de encontrarse éste enfermo, en edad avanzada o en peligro de muerte. Con esta acción se significa que le es concedida al enfermo o al anciano una gracia especial, eficaz para fortalecerlo y reconfortarlo en su enfermedad, y prepararlo para el encuentro con Dios. Al igual que los demás sacramentos, la Iglesia católica considera que la unción de los enfermos fue instituida por Jesucristo quien, según los textos neotestamentarios, hizo participar a sus discípulos de su ministerio de compasión y de curación:

Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. Evangelio de Marcos 6:13

 

Lo esencial del sacramento consiste en ungir la frente y las manos del enfermo acompañada de una oración litúrgica realizada por el sacerdote o el obispos, únicos ministros que pueden administrar este sacramento.

El párroco administrará la unción a los enfermos graves en la parroquia o en su casa cuando se le solicite. También en ocasiones especiales, como, se invitará a todos las personas de la tercera edad a recibir la unción en una ceremonia colectiva.

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