El evangelio de hoy nos relata de un hombre ciego que ha perdido su vista y que ha terminado por vivir como mendigo, el insiste en llamar a Jesús, a pesar de la oposición de la multitud, su actitud es un gran acto de fe.
Hay mucha gente hoy sentada a la orilla del camino que nos grita que le tengamos piedad, gritan a veces diciendo cosas rara : portándose mal … ingiriendo drogas o alcohol, permaneciendo callados o encerrados en sus cosas. Como Jesús, necesitamos detener todo lo que estamos haciendo para poder escucharlos mientras expresan su profundo dolor y anhelo de recobrar la vista.
Si Jesús se ha detenido delante de mí y me a abierto los ojos, también lo puede hacer con los demás. Que nosotros no dejemos de mirar y escuchar.
¿Qué quieres que yo haga por ti? Haz Señor que yo pueda ver.
Eco del evangelio
18/11/2019
P. Pedro Pablo Garín