Para nosotros los cristianos, la oración tiene que ser como el aire que respiramos: sin aire nos morimos, sin la oración estamos vacíos y nos quedamos secos. Pero antes  de saber cómo hay que orar, importa mucho más saber que no hay que cansarse ni desanimarse nunca, especialmente  ante el silencio aparente de Dios. Así lo dice Jesús: “Todo lo que pidan con fe lo obtendrán”. Te pido Señor que la verdad, la justicia y la misericordia reinen en nuestros corazones, en nuestra iglesia, en el mundo entero . Enséñanos Señor a orar.

Eco del Evangelio

14/03/2019

P. Pedro Pablo Garín