La Palabra de Dios tiene que ir ocupando cada vez más un lugar destacado en nuestra vida, es la que nos ayudará a no perdernos en nuestras decisiones y a darle sentido profundo a nuestra vida y vocación. Que nos se nos olvide. El sembrador es Dios, el está empeñado en darle vida a nuestro mundo. La semilla es la Palabra, una Palabra que nos muestra el querer de Dios para nosotros. La tierra somos nosotros, tu corazón y el mío. Un corazón que puede estar abierto, como el de María, que acoge la Palabra, la acepta y da una cosecha generosa.

Felices vacaciones, retomamos el eco del evangelio en marzo, gracias por difundirlo .

Eco del Evangelio

30/01/3019

P. Pedro Pablo Garín