Jesús es acompañado por sus apóstoles y por algunas mujeres a las cuales ha sanado y liberado .

La presencia de la Mujer en la vida de Jesús es vital partiendo por su Madre; aquellas que le acompañan son cercanas y fieles hasta la cruz. Ellas se ocupaban de Jesús, generalmente siempre presentes y fuera de vista, como muchas otras mujeres que se dan a los demás. Oremos por todas las que han enriquecido nuestra vida con su silencioso servicio.

Habrá que seguir dando pasos para valorar, dignificar y otorgar a la mujer el lugar que debe tener en nuestra sociedad y en nuestra iglesia. Hombres y mujeres complementados en este camino de la vivencia del Evangelio. Trabajemos  para que la iglesia sea reflejo de esta Buena Noticia.

Eco del evangelio

20/09/2019

P. Pedro Pablo Garín