Templo Jubilar

Bienvenidos

Jubileo 2025

Peregrinos de Esperanza

En la misa de Navidad del 24 de diciembre del 2025, iniciamos la solemne Eucaristía,
clausurando el año jubilar de la Esperanza.
Nuestra parroquia, sin merecerlo, recibió la misión de ser Templo Jubilar para toda la Zona Cordillera,
y como María dijimos sí…

El Shofar Es el sonido que Israel escuchaba cada 50 años y que los llenaba de alegría y esperanza. Ese mismo sonido sonó cientos de veces en nuestra parroquia trayendo nuestras vidas la misma alegría del pueblo de Israel porque es el mismo Espíritu el que inundó todo nuestro espacio.

Un gran equipo sirvió con entusiasmo incansable y recibió a más de 7.000 personas que vinieron a peregrinar. Hicimos entrega de los petos que nos identificaron, de las carpetas que contienen las reflexiones y los cantos, pero nos llevamos en nuestros corazones la alegría de haber sido instrumentos y testigos de la forma amorosa en que Dios nos sigue sosteniendo y nos llenó de esperanza.

El año 2025 como año jubilar es sin duda, en nuestras vidas, punto de inflexión, el rótulo sobre nuestro campanario anunció una verdad. Dice: “Un lugar de esperanza”, día con día, peregrinación con peregrinación, esta frase se hacía una realidad.

Como servidores todos experimentábamos mucha ilusión los minutos antes de cada peregrinación, sabíamos que Dios actuaría, le poníamos empeño y cariño, pero era evidente que el resultado no lo lográbamos nosotros, y allí estaba la grandeza, éramos testigos de lo que el Espíritu hacía en los corazones, porque cuando al final los peregrinos nos agradecían con la voz quebrada unos, con lágrimas en los ojos otros, en nuestro interior lo sabíamos “nuestra esperanza estaba fundada”. Fue, Jesús que vino a cada peregrinación, usó nuestros brazos para abrazar, nuestra boca para hablar, nuestra alegría para alegrar.

No sabemos si aún estaremos en esta tierra para los siguientes jubileos, el del 2033 o el del 2050, pero el sonido del shofar resonará en nuestros oídos, y nos recordará lo que ahora tenemos por convicción: en nuestras vidas el pecado ha sido vencido y la muerte ya no tiene poder.

¡¡Jesús te espera!!