Este sábado 29 de junio es una fecha de suma importancia para nuestra Iglesia, ya que conmemoramos la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, dos grandes apóstoles, que fueron fundamentales en la difusión del mensaje de Jesucristo.
Estos elegidos por Cristo, hicieron que la Iglesia avanzara hacia una de fe santa, católica y apostólica.
Ambos padecieron en Roma y sufrieron martirio por amor a nuestra fe. San Pedro, el primer Papa, fue crucificado de cabeza en el año 64 d.C. en el Circo de Nerón, en la colina del Vaticano. Sus restos descansan en la majestuosa Basílica de San Pedro, en el corazón de la Ciudad del Vaticano.
San Pablo, el gran evangelizador de las naciones, también fue martirizado en Roma, decapitado en el año 67 d.C. Sus restos descansan en una cripta bajo el altar mayor de la Basílica de San Pablo Extramuros.
En esta Fiesta, recordemos su ejemplo, orando en comunidad, para que sigamos fortaleciendo nuestra fe y con ello continuar con el anuncio del Evangelio.